Grasa buena y grasa mala: dos caras de la misma moneda

Siempre que escuchamos la palabra “Grasa” tendemos a pensar en la grasa mala, la que se encuentra en las bolsas de patatas fritas, la comida rápida, la bollería industrial…

Pero existe otra grasa “buena” que no sólo nos aporta beneficios para el organismo cuando la consumimos en su justa medida, sino que además es una gran aliada en la prevención de enfermedades.

Pero veamos mejor cuáles son estas grasas buenas y cuáles esas grasas malas y dónde se encuentran cada una de ellas:

Grasas

Monoinsaturadas, Poliinsaturadas, Saturadas y Trans, son los 4 tipos principales de grasa que podemos encontrar en los alimentos que consumimos, prácticamente a diario. Todos estamos de acuerdo en que lo ideal es mantener una dieta variada y moderada, de cara a conseguir una nutrición más completa de nuestro organismo.

La OMS recomienda que del total de calorías ingeridas diariamente sólo un 15-30% provenga de grasas, prestando especial atención en la calidad de esas grasas consumidas. De esta forma, suele indicarse que se reduzcan las grasas saturadas y el colesterol, presente en las carnes grasas, los productos lácteos enteros o los dulces, y que se evite, en la medida de lo posible, la ingesta de grasas trans, pues no aportan a penas nutrientes y sin embargo pueden resultar muy contraproducentes para nuestra salud.

Pero… ¿y qué pasa con las grasas buenas?

Las grasas insaturadas (dentro de las cuales, se encuentran las monosaturadas y poliinsaturadas), también conocidas popularmente como “grasas buenas” provienen sobre todo de aceites vegetales (aceite de oliva, de maíz, de cacahuete…) aunque también pueden encontrarse en algunas frutas, como el aguacate, los frutos secos, o algunos tipos de pescado.

Este tipo de grasas no sólo, no es beneficiosa para nuestra salud, pues en muchos casos nos aporta nutrientes que, de otra forma, nuestro organismo no podría obtener, sino que además nos ayuda a reducir el colesterol malo (LDL) que nos aportaban las grasas saturadas y las grasas trans, al tiempo que nos aporta colesterol bueno (HDL) ayudándonos a proteger a nuestro organismo de enfermedades cardiovasculares.

Ahora que ya conocemos los beneficios y los peligros de unas y otras grasas, está en nuestras manos el decidir si vamos a cuidar nuestra alimentación o seguir arriesgando nuestra salud por el capricho de un snack o la pereza de no cocinar.

Fuentes consultadas:

http://www.fundaciondelcorazon.com/nutricion/nutrientes/805-grasas.html

http://www.eufic.org/article/es/artid/acidos-grasos-omega-3/

 

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