6 claves para que esta vez no abandones el gimnasio.

Sí, my friend.  Vuelve septiembre, ese mes en el que cada año te prometes que vas a volver a hacer ejercicio.  Unos años lo cumples, pero no aguantas demasiado tiempo, otros no lo cumples ni por asomo.  Pero este año puede ser diferente si lo afrontas con cabeza.

Admitámoslo.  Comenzar a hacer ejercicio es duro.  Los primeros meses hasta que se van todos los dolores, empezamos a ver resultados palpables en el espejo, las endorfinas del ejercicio consiguen engancharnos y empezamos a disfrutar de los cambios emocionales que produce en nosotros, son un auténtico reto.  Y sólo hay una manera inteligente de afrontar un reto: trazando un plan que nos conduzca hasta el éxito.  Hay una frase que nos viene muy a mano que dice así:

Fallar en la preparación es prepararse para fallar.

No hay una estrategia común que podamos colgar aquí y se siga como un camino mágico al éxito, cada uno debe elaborar la suya propia teniendo en cuenta sus puntos débiles y sus fortalezas.  Pero si te vamos a recomendar qué puntos debes tener en cuenta y analizar para no volver a fracasar:

El Gimnasio.

Elegir el gimnasio erróneo es uno de los motivos más frecuentes y al mismo tiempo, más ignorados, por los que se abandona el ejercicio.  Si eres de las personas que piensa que todos los gimnasios son iguales y se hace lo mismo, debes desterrar esa idea cuanto antes.  No es sólo que existan categorías distintas de gimnasio (de barrio, low cost, premium, gimnasios innovadores…) es que además, cada centro tiene una manera de hacer las cosas diferente.  No vamos a entrar ahora en mejores ni peores, pero sí más adecuado para un tipo u otro de personas.  Sin ir más lejos, fisico es conocido como el gimnasio más innovador de España.  Por ejemplo, hay algunos que son predominantemente masculinos o dirigidos a un perfil de público poco exigente en contraste a otros con una distribución de sexos cercana al 50% y con una atención al detalle importante.  Hay algunos que simplemente tiene clases colectivas porque hay que tenerlas y otros que las eligen cuidadosamente y las adaptan con mimo a sus clientes.  En fin, que cada gimnasio tiene una personalidad y una manera de transmitir la pasión por el ejercicio y el deporte.  Tú debes encontrar aquel en el que te encuentres más cómodo/a, rodeado de personas parecidas a ti y donde consigas hacer ejercicio sintiéndote en tu entorno.  Eso sí, ten claro que aunque no haya ningún motivo para ello, sentirse un poco fuera de lugar en un gimnasio cuando llevas mucho tiempo sin ir, es normal.  Debes distinguir entre ese sentimiento inicial normal y cuando realmente no estás en tu lugar.

 

 Cada elección que haces, tiene una consecuencia.

Elige bien tu Rutina

Muchas veces llegamos a un gimnasio, nos plantan una tabla de entrenamiento y nos dejan en la sala de pesas cuando a nosotros es algo que nos repele.  Otras, vamos por una clase concreta que practica algún conocido y seguimos yendo por ir acompañados cuando en realidad no nos gusta nada esa clase.  Tenemos que tener siempre en mente nuestro objetivo.  Y nuestro objetivo en este punto ¿cual es?  Nuestro objetivo es volver.  Así de simple.  Más adelante, cuando hayamos adquirido el hábito, seremos nosotros mismos quienes querremos hacer un ejercicio de sala o una clase en particular aunque no sea de nuestro total agrado para mejorar un aspecto de nuestro cuerpo.  Pero hasta entonces, lo que queremos es que sea lo más entretenido posible para que nos facilite las ganas de volver. Si te gusta el baile, planifícate para coincidir con las clases de aerodance, batuka o zumba por ejemplo.  Si te relaja nadar mira a qué horas está la piscina más desahogada.  Y si no sabes lo que te gusta, prueba cosas y encuentra la que vaya a requerir de ti la menor cantidad posible de fuerza de voluntad.

 Hoy estuvo bien.  Hoy fue divertido.  Mañana repetimos.

Planifica tu Agenda

Es un consejo típico que si vienes de leer otros artículos de consejos ya habrás leído.  Aunque no me gusta repetir lo que ya puedes encontrar en cualquier sitio, es un elemento clave que no puedo permitirme obviar.  Empezar a ir al gimnasio pensando “ya encontraré el hueco” es engañarte.  Es un camino rápido hacia el fracaso.  Si vas a empezar, ya sea con 2, 3 o más días a la semana (no recomiendo más de 3 y en ningún caso menos de 2, para empezar), el tiempo del gimnasio debe estar en tu agenda y deben ser citas inamovibles.  Cuando lleves unos meses ya podrás un día cambiar el gimnasio a otro momento porque tienes una reunión y recuperar otro día o lo que sea.  Pero al principio, ese rato tiene que ser sagrado, como si fuera una reunión con un cliente o una cita con el médico, porque sino, corres el riesgo de no ser capaz de reubicar el gimnasio y poco a poco sucumbir a la <<excusitis agendil>>.  Además, tienes que cuadrar tu agenda con las clases colectivas que más te gustan.

Los planes no son nada.  Planificar lo es todo.

Gradúa la intensidad del ejercicio.

A cientos puedo contar los casos que me he encontrado de gente que llega queriendo darlo todo en el gimnasio, con muchísimas ganas y empieza a una intensidad altísima.  De lejos demasiado alta para alguien que lleva años sin hacer ejercicio.  El resultado suele ser siempre el mismo: agujetas, inflamaciones, tendinitis y en general, dolores desproporcionados que pueden imposibilitar que la persona haga ejercicio o incluso mueva algunas articulaciones mueva en muchos días, perdiendo en ese lapso la motivación.  Cuando comienzas lo primero que tienes que hacer es conocerte y conocer tu cuerpo.  Empieza poco a poco para aprender a reconocer lo que para tu cuerpo es un esfuerzo grande y lo que es uno pequeño para poco a poco ir incrementándolo.

De nada sirve una salida de caballo andaluz si le sigue una parada de burro manchego.

Prémiate

¡Claro que sí! Es un esfuerzo grande lo que vas a hacer así que piensa en las recompensas que te vas a regalar cuando logres ciertas cosas.  Por ejemplo, el primer día que después de hacer ejercicio las agujetas no sean de las <<asesinas>>; cuando cumplas un mes en el gimnasio; cuando seas capaz de hacer X kilometros en la cinta en X tiempo…  Lo que sí te recomiendo es que los premios no tengan que ver con comida y siempre que sea posible, tengan que ver con el ejercicio, para que el premio sume a tu motivación.  Por ejemplo, comprarte un conjunto nuevo de entrenamiento para ir al gym, unas deportivas nuevas, un masaje deportivo…

No te premies con comida. No eres un perro.

Olvídate de la báscula.

¿Qué hemos dicho?  Nuestra meta última es física, pero nuestro objetivo actual, paso previo imprescindible para conseguir nuestra meta, es habituarnos a ir al gimnasio.  Entonces ¿para qué necesitamos la báscula ahora?    En este momento cualquier resultado que obtengamos será bienvenido, pero la medida de nuestro éxito será las veces que hayamos ido al gimnasio respecto a las que habíamos planeado ir.  Cualquier cosa por debajo de un 85% es un fracaso, si quieres mi opinión.  Todo lo demás no importa en este punto.  ¿Para qué quieres perder kilos si la semana siguiente vas a abandonar y recuperar lo ganado?  Además, dependiendo de nuestro entrenamiento, a lo mejor estamos subiendo de peso.  Si pequeños saltamontes, el músculo pesa más que la grasa, luego si estás fortaleciendo, puede darse el caso de subir peso en lugar de bajarlo.

Establecer objetivos es el primer paso para convertir en visible lo invisible.

Espero que estos consejos te ayuden a planificar tu regreso al gimnasio de una manera eficaz y que te lo tomes tan en serio como para trazar un plan que te sirva para conseguirlo.

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