Consejos para una fuerza de voluntad de hierro

“Querer es poder” meeeec!!! Error!!! No siempre querer es poder. En muchas ocasiones queremos hacer algo, pero por diferentes motivos acabamos dejándolo en el lado “oscuro” del olvido. Siguiendo con el refranero español se podría decir que tenemos “arranque de caballo y frenada de burro”.

Imagina la escena: Día después de las Navidades, tú recién levantado y tu barriga que va a explotar de tantos excesos alimenticios. Primer pensamiento: “pufff, estoy que no puedo más, parezco una pelota de Nivea”, segundo pensamiento: “Debería adelgazar y hacer más ejercicio”, tercer pensamiento: “el lunes empiezo dieta y gym”. ¿Qué crees que pasará el lunes? ¿Empezarás la dieta y el gimnasio de verdad? Sí, es posible que empieces, pero es también probable que lo acabes dejando en breve.

La fuerza de voluntad es clave para alcanzar todos esos retos y metas que suponen algo de sacrificio por nuestra parte. Es la capacidad de tener el control sobre uno mismo, ignorando los impulsos y evitando las malas jugadas que a veces nos juega nuestra mente. Pero hay que trabajarla y existen unas pautas para hacerlo.

Pregúntate si tu objetivo es realista

Si te planteas correr una maratón, cuando no tienes la preparación adecuada, es seguro que no lo conseguirás, acabarás frustrándole y perdiendo la seguridad en ti mismo. Plantéate retos factibles, que aunque supongan un esfuerzo sean realizables.

Visualiza tu objetivo y el camino que recorrerás hasta conseguirlo

Cuando te propones algo, debes hacerlo en serio. Sabiendo sus pros y sus contras y teniendo en cuenta de que el camino no va a ser fácil. Acepta las dificultades y autoconvéncete de que eres capaz de conseguirlo. Conocer los obstáculos que te vas a encontrar, te ayudará a estar más preparado para superarlos mentalmente.

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Escribe tu objetivo

Una vez tengas claro el objetivo que quieres conseguir, escríbelo en un papel. Por ejemplo, si quieres adelgazar 10 kgs, anótalo indicando un límite de tiempo saludable consultándolo con un endocrino. Ver escrita tu meta te ayudará psicológicamente a comprometerte a seguir manteniendo la fuerza de voluntad hasta conseguir tu objetivo.

Divide tu meta principal en objetivos pequeños y más simples

En ocasiones, tiramos la toalla cuando pensamos en grandes retos que van a suponer un gran esfuerzo y derroche de fuerza de voluntad por nuestra parte. Pero si ese gran reto lo vas dividiendo en pequeños, será más fácil mentalmente aceptarlos. Si queremos levantar 100 kgs de pesas, no empezaremos por los 100, si no que iremos levantando menores cantidades hasta llegar al objetivo final. Si quieres dejar de fumar, nos plantearemos no fumar en un día, y al día siguiente nos lo volveremos a plantear y así hasta que nos dejemos de fumar definitivamente.

Déjate ayudar

La carne es débil y nuestra fuerza de voluntad también. Aunque nuestro orgullo no nos permita admitir nuestras horas de debilidad. Olvídate del amor propio y pídele a algún amigo que te ayude a motivarte en horas bajas, a veces un buen consejo o unas palabras de ánimo consiguen incrementar notablemente nuestra motivación y en consecuencia nuestra fuerza de voluntad.

Así que ya sabes, consigue todo lo que te propongas hacer y disfruta de los resultados de tu esfuerzo.  Y convéncete de que solo te bastas tú para alcanzar tus metas, ¡no habrá quien te pare!

 

 

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