Azúcar: El veneno en tu cocina.

Un profesor mío decía siempre una frase (después descubrí que no era suya, pero demasiado tarde para no asociarla a él de por vida) que es: las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene una.  En cuanto a alimentación saludable esto también es así.  Hay unos mínimos en los que más o menos todas las corrientes de opinión serias estamos de acuerdo pero a partir de ahí, cada uno tira para un lado. Cada uno tiene sus argumentos, sus resultados concluyentes o ausencia de ellos de sus estudios, sus Mesías y expertos y sus referencias bibliográficas.  Además los estudios cambian.  Ayer las grasas eran el demonio y hoy no son tan malas.  Ayer la yema de huevo era el demonio y hoy no son tan malas.  Por todo esto, no suelo ser nada radical en mis opiniones en materia de alimentación. Simplemente porque aunque tengo mis opiniones que reflejo en mis rectas por ejemplo, este mundillo en este sentido es como la política o el fútbol: cada uno defiende su “corriente” de manera irracional y busca los argumentos que apoyen su postura en lugar de buscar la postura que los argumentos apoyan.

No obstante, una de las cosas que tengo claras es que ayer, hoy y mañana, el azúcar sí es el demonio.  Todo el mundo sabe que en grandes cantidades tiene efectos devastadores en tu organismo.  Las pruebas que lo asocian a obesidad, diabetes, riesgo de enfermedad cardiovascular entre otras muchas enfermedades son numerosas e irrefutables: el azúcar nos va matando lenta y silenciosamente.  Los humanos tenemos predilección por el sabor dulce.  Esto es así, la Naturaleza sabiamente, nos hizo preferir este sabor por su escasez en la naturaleza, presente sobretodo en las frutas en su estado maduro.  De hecho, al pensar en alimentación saludable, las frutas es lo primero que viene a nuestra cabeza.  Pero el azúcar, el polvo blanco que tienes en la cocina, no es un alimento.  Como nos dice Luís García en su blog Cuidando con Cuidado, experto en nutrición y cocinero vegano:

Cuando ingerimos azúcar, entra de un modo tremendamente rápido al torrente sanguíneo una cantidad brutal de moléculas de glucosa, estas son detectadas y el páncreas rápidamente segrega una cantidad grande de insulina para poder transportar a los órganos estas moléculas, a tal velocidad los órganos no son capaces de almacenar las moléculas de glucosa y las rechaza, una vez pasado por diferentes puntos, la insulina decide que algún sitio debe depositar la glucosa…El cuerpo es sabio y sabe que si no lo va a necesitar hoy, seguramente otro día si, y lo lleva a una gran puerta grande, muy cómoda y siempre disponible para ser almacenado; es la puerta de las GRASAS. Es decir ese azúcar no utilizado es almacenado en forma de grasa, de ahí que en cualquier dieta se elimine el azúcar.  Hasta aquí parecería algo inofensivo, no sería más que una sustancia que engorda, pero va más allá: Una vez que ha ocurrido este proceso, se ha producido un pico de insulina, que ha estado por encima de lo normal, tras esta subida, cae en picado para alcanzar la hipoglucemia, y si el cuerpo tiene poca glucosa pide más, es decir, tiene necesidad de tomar mas glucosa. Es exactamente el mismo proceso que sufrimos cuando estamos bajo los efectos de cualquier droga adictiva, una vez pasados los efectos, el cuerpo pide más.”

El azúcar es omnipresenteEfectivamente los estudios demuestran que la adicción al azúcar, es una realidad.  Como también lo es en otros como las patatas fritas.  Esa famosa frase “soy adicto al azúcar”, no es una mera forma de hablar y nuestro organismo siente mono de azúcar.  El azúcar tiene un efecto tóxico muy parecido al del alcohol en nuestro hígado.  Y no te equivoques, no hace falta tener sobrepeso para sufrir estos efectos, pues las personas delgadas corren riesgos idénticos en este sentido.  El problema es que el azúcar se encuentra en cantidades inmensas en casi todos los productos procesados que consumimos.  Desde el tómate frito, hasta el pan, pasando por casi todos los alimentos “libres de grasas”.  Si habitualmente utilizamos muchos alimentos procesados, aunque no pongamos ni una cucharada de azúcar a nuestro café, lo más fácil es que estemos consumiendo demasiada azúcar.

Este deseo por lo dulce fue descubierto por la industria y desde ese momento hemos sido tratados como títeres de sus deseos de venta. Si alguien quiere que su producto alimenticio sea un éxito de mercado, no tiene mas que hacerlo de un sabor que atraiga al consumidor, ¿y como conseguirlo? ¡CON AZÚCAR!  El azúcar ha sido introducido en la totalidad e los productos que comemos actualmente y sorprendentemente cuanto tomamos azúcar no sólo nos gusta sino que se crea una adicción comparable a cualquier droga dura… La industria alimentaria por tanto, ha conseguido un producto que no sólo hace que sus alimentos estén buenos sino que además consiguen que repitamos la compra.  Pero ojo: todas las drogas tiene efectos secundarios.”

Comemos alrededor de 500 calorías extra POR DÍA, aportadas por el azúcar.  Por supuesto que nuestro cuerpo necesita azúcares simples y complejos para producir energía, pero a pesar de su nombre, azúcares, no es ese azúcar el que necesitamos.

Así que ya lo sabes:  elimina el azúcar de mesa de tu vida, huye tanto como puedas e los alimentos procesados y en cualquier caso, fíjate siempre en los ingredientes y elige los que no tengan azúcar, jarabes como el de maíz y otras basuras parecidas si eres capaz de encontrarlos.

En mesa te recomiendo que te acostumbres a tomar tus cafés, infusiones y demás sin nada y así además descubrirás los sabores reales de los alimentos.  Pero si te empeñas, como sustituto razonable puedes utilizar stevia, fructosa o panela.  Pero cuidado con estos dos últimos que aunque no son el mismo veneno, siguen teniendo un alto contenido calórico.

Las sacarinas, aspartamos y demás edulcorantes artificiales NO son una opción.  Mejor tomar azúcar que sacarina, aunque engorde.

¡Nos leemos!

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Comentarios
  • Rafael Villatoro Garcia 23 marzo, 2015 Reply

    Felicitaciones por su valioso articulo, voy a compartirlo.
    Bnediciones

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