2 Recetas saludables (y fáciles) para la cena de San Valentín

Sí amigos sí… Ha vuelto vuestro cocinillas favorito.  Y sé  de buena tinta que echabais de menos mis recetas saludables y tenéis toda la razón.  ¡Llevo desde el verano pasado sin poner ni una!  Pero voy a ponerle remedio inmediatamente con estas estupendas recetas sanas y con las calorías justas para la cena de San Valentín.  ¿Y por qué con las calorías justas?  Tú lo sabes.  Yo lo sé.  En el postre de San Valentín lo damos todo y la cosa va a ir de fresas con nata y chocolate para arriba.  Aunque luego venga un poco de ejercicio 😉  mejor si con los platos anteriores no nos hemos vuelto muy crazy.  ¿Sí o no?

¿Y por qué sólo 2 recetas?  Porque estoy tan seguro de que te va a encantar al menos una, que me voy a guardar las otras 3 recetas que tenía pensadas para otro día.

Además, ya me conocéis, las dos recetas son muy sencillas.  Para esto de la cocina yo soy un tío práctico, del siglo XXI, moderno…  vale, y un poco vaguete jeje 😀 Yo si en cocinar una receta se tarda más de 15 minutos, paso: al restaurante o la cocinas tú.  Así que una vez más, mis recetas son tan rápidas como saludables y ricas.

¡Va! Pues aquí comienzaaaaaan….

Las recetas saludables para la cena de San Valentín

 Filet Mignon con salsa de champiñones.

Cocina un solomillo en salsa de Marsala para San Valentín

Esta es una magnífica opción para quedar como un señor o señora y comer un plato riquísimo. Voy a tardar más en decirte los ingredientes que tú en cocinar la receta.

Te recomendamos tenerlo todo preparado antes de empezar y cocinarlo en un momento mientras tu pareja ya está sentada a la mesa.  En total sólo te llevará unos 6 minutos.  Que la carne esté recién hecha se notará en el resultado final.

Necesitarás:

  • 1/2 taza de caldo de carne
  • 1/4 de taza de agua
  • 2 cucharaditas de harina
  • 1 cucharadita no muy generosa de mostaza de Dijon
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • Pizca de pimienta negra
  • Aceite
  • 2 piezas de filet mignon (La puntita del solomillo)
  • Champiñones
  • 1/ taza de vino Marsala dulce. Si lo tienes más a mano, Oporto.

Ok y ahora prepárate, porque la receta es vista y no vista.  Primero coges los primeros 7 ingredientes y los combinas en un bol mientras con la otra mano, cortas los champiñones en láminas.  Si no eres capaz de hacerlo a la vez no pasa nada, lo haces después.  Pon los trozos de carne en una sartén con unas gotas de aceite y con el fuego bastante alegre y dóralos por ambos lados.  Si comes la carne como está mandado, el centro quedará prácticamente intacto.  Si eres de los que destrozan la carne, allá tú.  Fuera carne de la sartén que va al plato.  Dentro champiñones en láminas.  Unos 3 minutos sólo, que cojan algo de color marrón.  Fuera champiñones de la sartén.  Fuera sartén del fuego.  Metemos el Marsala y meneamos un poquito con una cuchara de madera para unirlo a los deliciosos juguillos y restillos que emanaron de la carne y el champiñón.  Ponemos el fuego a medio gas y vuelta la sartén al fuego y enseguida le agregamos nuestro bol de caldito.  Lo llevamos a ebullición, lo cocinamos durante un minutito sin dejar de remover y volvemos a meter los champiñones, un minutito más y a bañar nuestro solomillo.

Y ya está.  Una ensaladita rica con varias hojas verdes distitnas, algún frutito seco y algún frutito rojo y disfrutarás de lo lindo.

 

Colas de bogavante con salsa de gengibre

receta sana y rica para San Valentín¡Oh! ¡OOHH! Palabras mayores.  Si quieres sorprender, este es tu plato.  No solamente sorprenderás con la buena impresión de servir bogavante o langosta, sino porque este plato tiene un toque oriental gracias al aroma a jengibre que os volverá locos a ti y a tu San Valentín.  Además ya sabes lo que dicen del gengibre…  Servido con una simple parrilladita de verduritas (¡Ojo! Con las verduritas: en su punto, no blandengues), redondearás  este elegante plato.

Vamos con los ingredientes:

Para la salsa:

  • 3/4 de cucharita de semillas de mostaza molida
  • 1/2 cucharita de agua
  • 3 cucharadas de salsa de soja baja en sodio
  • 1 cucharada de salsa de ciruela (la encontrarás en la sección de alimentos del mundo que hay hoy en día en casi todos los súper o en tienda con productos orientales)
  • 1 cucharada de Jerez seco
  • 3/4 de cucharita de gengibre fresco picado

Para el bogavante o langosta:

  • 2 colas de langosta (si son 4, doblas lo anterior)
  • 1 cucharada de aceite (de oliva virgen extra, por supuesto)
  • 1/4 de cucharita de aceite de sesamo
  • Pizca de pimienta

Precalienta el horno a temperatura “Oh, Dios mío! Satán ha despertado”.  AL mismo tiempo ve preparando la salsa.  Para ello combinamos la mostaza y el agua en un bol y lo removemos como si no hubiera un mañana.  SIn dejar de remover añadimos la soja, la salsa de ciruela, el jerez y el gengibre.  Por ese orden, sino la mezcla sería inestable y podría explotar.  Es broma, puedes echarle el gengibre antes.  Lo dejamos a un ladito.

Para preparar el bogavante, mejor pedimos que nos lo corten en la pescadería, pero si se nos ha olvidado porque hemos visto los ingredientes y justo ahora estamos leyendo la preparación (sí, me ha pasado una o doce veces), entonces nos va a tocar coger el cuchillo más grande y afilado que tengamos y hacer un corte desde arriba de cada vogabante hasta abajo, hasta la carne ¡pero sin llegar a cortar la carne!  Presiona para abrir la concha.  Concha es para los amigos, tú le puedes llamar exoesqueleto.  Colócalos en una bandeja para el horno, con el corte hacia arriba con un poquito de aceite bien esparcido.  Combina los distintos aceites y la pimienta y con una cucharita repártelo por la carne del bogavante.

Al horno a 220º durante 13 minutos.  No 14, ni 13 y medio.  Aquí tú pensarás y si la cola es muy gorda, y si es muy pequeña: si es muy pequeña, no haberla comprado, para una vez que haces vogabante ya te vale comprar una cola tan pequeña.  Si es muy gorda, da lo mismo, mejor no pasarte o te arriesgas a que quede demasiado seca.  De hecho, a partir de los 10 minutos, no retires la vista del bicho y si ves que la carne se vuelve opaca, no te la juegues, lo sacas inmediatamente.

Y ya está, le pones tu salsita por encima, las verduritas a un lado y a comer.

¿A que te han encantado?  No dejes de decírmelo si haces alguna de estar recetas, me hará mucha ilusión saber que alguien me escucha 😉

Si quieres recetas de postres saludables para complementar los encontrarás en nuestra serie de 3 posts: El primero, el segundo y el tercero.

¡Nos leemos!

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